Comprometidos/as con la educación

Ahora la derecha puede estar más tranquila por la salud de los niños y niñas andaluces. En sus comunidades no le facilitan a los niños y niñas que aprenden informática hoy, ordenadores como en Andalucía.
Aducían que la infancia se quedaría miope por lo ‘pequeño’ de los portátiles, lo que ocasionó que muchos usuarios/as  de redes sociales se pusieran gafas solidarias a modo de protesta. Pueden estar tranquilos como digo, si se quedan ‘miopes’, tendrán médicos al lado, según leeréis en lo que os pongo más abajo.
Aunque yo creo que la verdadera razón de protestar por los ordenadores, son las ganas que tiene la derecha de volver a ver a Andalucía en el subdesarrollo.

La Consejería de Educación ha dotado con 188 ordenadores portátiles del Plan Escuela TIC 2.0 las aulas hospitalarias de Andalucía. De estas, 141 corresponden a equipos para uso del alumnado y 47 para el profesorado de dichas aulas. Con esta iniciativa se pretende conectar al aula hospitalaria con el centro ordinario y facilitar vínculos de comunicación, así como establecer una línea pedagógica común ‘on-line’.
El consejero de Educación, Francisco Álvarez de la Chica, ha visitado las aulas hospitalarias del Complejo Torrecárdenas de Almería, provincia cuyos centros sanitarios se han dotado con 20 equipos informáticos, cinco destinados al profesorado y 15 para los alumnos.
El sistema educativo andaluz dispone de 47 aulas en centros sanitarios públicos de toda la comunidad que atienden a una media diaria de 423 alumnos hospitalizados, un servicio consolidado en Andalucía y que garantizan conjuntamente las consejerías de Educación y de Salud. Así, un total de 30 hospitales públicos, ubicados en 26 localidades, cuentan con aulas hospitalarias. El número de niños atendidos superó los 21.000 a lo largo del pasado curso.
El aula hospitalaria está concebida como un espacio educativo de características singulares, derivadas del propio contexto sanitario en el que deben desarrollar sus objetivos formativos. Su finalidad básica es mejorar la calidad de vida de los niños hospitalizados, propiciando un ambiente educativo en el que puedan ir reforzando y desarrollando las capacidades propias de la etapa en la que se encuentran escolarizados.
Las aulas hospitalarias proporcionan una atención integral, más allá del ámbito escolar, pues deben atenderse las necesidades pedagógicas, sociales, afectivas y recreativas de los alumnos. En este sentido, se organizan en una doble vertiente: actividades de carácter lúdico, que proporcionen un ritmo lo más normalizado posible, y actividades educativas encaminadas a dotar de continuidad al proceso de enseñanza-aprendizaje.

Una respuesta

  1. Cada vez que entro a una escuela, me siento como inundado por una ola de nostalgia. La mayoría de las escuelas que he visitado en este siglo 21, tienen exactamente la misma apariencia que las escuelas a las que asistí en la década de 1970. Las aulas son del mismo tamaño. Los mismos pupitres formando las mismas filas. Tablones de anuncios con el calendario escolar. Incluso los pasillos huelen igual. Claro, en algunas aulas puede que hoy haya un ordenador o dos. Pero en muchos aspectos, las escuelas a las que asisten los niños de hoy, resultan indistinguibles de las que sus padres y abuelos utilizaron.

    De entrada, ese déjà vu enternece mi alma. Pero luego pienso en ello. ¿Cuántos otros lugares mantienen exactamente la misma apariencia que tenían en los años 20, 30 o 40? Los bancos no. Los hospitales tampoco. Los supermercados mucho menos. Ni siquiera las iglesias. Tal vez el dulce aroma de la nostalgia sea realmente el hedor del estancamiento. Dado que la mayoría de las otras instituciones de la sociedad han cambiado drásticamente en el último medio siglo, la inmovilidad de las escuelas resulta extraña. Y es doblemente extraña, porque la escuela, en sí, es un invento moderno, no es algo que hemos heredado de la antigüedad.

    Hubo un tiempo en el que una persona joven aprendía los secretos de la labor que usaría durante el resto de su vida. Este modelo servía cuando los cambios eran lentos y la gente hacía, al final de su vida, algo parecido a lo que había aprendido a hacer al comienzo.

    Esto no funciona en un mundo donde la mayoría de las personas están trabajando en un empleo que ni siquiera existía cuando habían nacido. Quizás aún no sea tan así, pero nos estamos acercando lo suficiente como para vislumbrar el dilema: Si cualquier habilidad que aprende hoy un chico será obsoleta antes de que empiece a usarla, entonces, ¿qué es lo que realmente tiene que aprender?

    La respuesta es obvia: La única habilidad competitiva a largo plazo es la habilidad para aprender.

    Así que ¿cuál es la cuestión? ¿Ir a la escuela o aprender?

    Ir a la escuela ha sido la gran meta de la mayoría durante mucho tiempo. La escuela son las pruebas, las calificaciones y las normas, la toma de apuntes y las reuniones. Aprendizaje, por el contrario, es “conseguirlo”. Es el gran avance conceptual que permite al estudiante entender las cosas y, a continuación, ser capaz de pasar a otra cosa. El aprendizaje no se preocupa por los libros de texto o las pruebas de control.

    Durante demasiado tiempo, la gente inteligente ha creído que la escuela fue organizada para fomentar el aprendizaje. Durante mucho tiempo, sin embargo, las personas que conocen el tema, se han dado cuenta de que escuela y aprendizaje son actividades fundamentalmente diferentes.

    Teniendo en cuenta la evolución del mundo actual, y lo que está por venir, no es descabellado pensar que el actual modelo tradicional simplemente no está a la altura, es obsoleto y fuera de sintonía con las necesidades de la vida moderna.

    Tenemos que olvidar nuestras nostalgias y conseguir elevar nuestro punto de vista hasta un nivel más alto para poder ver esto. Tenemos que salir de la perspectiva miope que nos está llevando al abismo. Las “soluciones” y “reformas” que se están constantemente discutiendo, son las ideas de la vieja escuela, basada en un sistema que está pasado de fecha y que ya no es aplicable al mundo en que vivimos. Observa a tu alrededor. Mira el ritmo de los cambios de hoy en día, como evoluciona el panorama de los negocios y de nuestra cultura. Estamos en medio de importantes cambios. Ya no se trata de una evolución sólo un poco “más rápida” o “nueva”, al igual que en los últimos 50 años… No, estamos en medio de un cambio significativo en cómo suceden las cosas y cómo nuestras vidas funcionan.

    Aquellos que lo “harán bien” en este mundo, de hecho, los que liderarán este mundo serán los que estén preparados para ello. La preparación requerirá sólidas habilidades para “pensar”, para ser capaz de razonar sobre los principios y hacerlo a la luz del pensamiento creativo.

    En un artículo reciente del New York Times se hablaba del “liderazgo en la innovación” y los empresarios llegaban a la conclusión de que “tenemos que dejar de pensar”. El mundo de los negocios está pagando cientos de millones de dólares a consultores -el artículo les llama “los cerebros de alquiler”- que son capaces de “innovar” para dichos negocios, y la forma de la innovación no es otra que el pensamiento creativo. Aparentemente sencillo. Pero simplemente no hay mucha gente preparada para hacerlo “desde dentro de nuestras empresas”.

    Esta es una de las principales razones por las que la “escuela” se revela a sí misma caducada. La escuela tal y como la hemos conocido, tal vez tenía un propósito hace 50-100 años -todavía no estoy convencido de que fuese el mejor modelo, incluso para aquellos tiempos-, sin embargo, es un concepto completamente equivocado en el mundo actual.

    Necesitamos un sistema educativo que prepare para el mundo de hoy, lo que significa enseñar a los estudiantes a saber cómo prepararse. ¿Se ve la diferencia? Ya no podemos simplemente prepararlos para el presente, porque en el momento que salgan por el otro extremo, veinte años más tarde, ya estarán “obsoletos”. Tenemos que encontrar la forma de preparar a los estudiantes para el mundo que se encontrarán en su momento, y que es un mundo que no existe todavía. Tenemos que prepararlos para resolver problemas que ni siquiera aun hemos identificado.

    ¿Da miedo? No, en lo más mínimo. Todo gira alrededor de un relegado concepto denominado: “PENSAR”, y esta es una “cosa” en la que la educación tradicional no ha hecho un buen trabajo de “enseñanza”.

    La escuela es tan “Siglo XX” – Dugutigui
    http://damantigui.wordpress.com

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